jueves, septiembre 27, 2007

Cuentos de princesas y de patitos (22)


Hubo un tiempo en que un caballero tuvo una princesa, una princesita para él sólo, una princesa que no quería separarse de él ni un momento.

Pero era una princesa desgraciada pues el caballero la dejaba en muchas ocasiones sóla en el torreón, para irse con los demás caballeros a la taberna.

Pasado el tiempo, el caballero pasaba más tiempo y tiempo en esa taberna rodeado de amigos con los que narrar diferentes aventuras, lo malo es que la princesa seguía marchitándose en el torreón.

Mientras el caballero jugaba a cartas y bebía cerveza. La princesa, que ya se marchitaba, se cansó de esperar y decidió cruzar las puertas del torreón, para alejarse de una vida en la que no se sentía cómoda.

Esa princesa se escapó del torreón y se marchó poco a poco, muy lejos, de su caballero. La princesa recorrió bastantes sendas y caminos...hasta que ya no volvió a saber de su caballero, de su torreón y de su vida pasada.

Pasado un tiempo la taberna del caballero tuvo que cerrar, ya que los clientes acabaron con todos los víveres y sobretodo, con todos sus recursos económicos. Ese día el caballero decidió que ya era de volver a casa.

Pero cuando el caballero volvió a casa se encontró con un lugar vacio. En el torreón no se encontraba su princesa, pero tampoco estaban aquellos fieles sirvientes que habían compartido con él toda su vida.

El caballero después de un tiempo llorando y ocultando sus sentimientos con los diferentes caldos que aún quedaban en la bodega, decidió coger su caballo de crin rojiza (que aún aguardaba junto a él) y marcharse por las mismas sendas que su princesa en otra ocasión pisó, para buscar aquellos que él quería, pero en el fondo no supo guardar.

3 Comments:

Blogger Patricia said...

Muy acertado literato. Tiene una buena moraleja.

5:44 p. m.  
Blogger Carlos said...

Es importante cuidar a la princesa y alos fieles sirvientes... pero piensa que tambien es importante cuidar a los caballeros de las tabernas, pues quizás algunos de ellos se puedan convertir no se si en fieles sirvientes, pero sí en grandes compañeros.

Sir Litos de la Martina

2:17 p. m.  
Blogger Cristina said...

hola
estaba dando vueltas por aqui sin poder dormir y tu blog me a parecido muy interesante.
Es un gran texto me ha gustado mucho y es una gran verdad...

un besoo

3:00 a. m.  

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